Viernes a la noche. Sé que las empanadas de el noble repulgue me hacen mal, pero igual pido. Ahora no sólo me duelen las piernas(todo el cuerpo en realidad) del fútbol del miercoles, sino que estoy descompuesto por unas empanadas que sabia que me iban a hacer mal. Un viernes pum para arriba que le dicen. Zaping. Canales deportivos, mgm, sony, canal z, e entertaiment. Call tv ya no es lo mismo. No sé por que me detengo en TNT, a ver algo que nisiquiera me interesaba mucho, no sé que me habrá llamado la atención. Tim Robins trabaja en una multinacional. El jefe, un banana de cuarta, lo obliga a una cena de trabajo. Por lo que se perderia la salida con su esposa que ama con toda su alma. Pero ete aquí que la persona con la que debía cenar cancela la entrevista. Por esto, Tim vuelve raudo a su casa, mucho más temprano de lo esperado. Llega al hogar y mientras pone las flores amarillas, que iba a regalarle a su señora esposa, en agua, siente unos gemidos, que subiendo las escaleras comprueba que vienen de su alcoba. Al contrario de lo que uno podría pensar, no sólo no asesina sangrientamente a ninguno de los dos, sino que se va sin hacer ruido de su casa, sube a su auto y maneja por la ciudad hasta que llega a un barrio bajo de los que abundan en NY y sufre un intento de asalto por un negro maleante. Su reacción en ese momento es apretar el acelerador, tirar su billetera por la ventana, cerrar la traba de la puerta con el maleante adentro y manejar hasta el desierto de arizona. En ese momento la peli amenaza con conviertirse en la típica historieta de negro gracioso y blanco recto y formal. No digo que no lo sea. Pero tiene otros ingredientes que la hacen distinta. Por ejemplo que no se convierten en buenos sino que deciden hacer un robo juntos. Robar al jefe de Tim que el cree que es el que se acostó con su esposa. Otra cosa, además de los buenos chistes y las bofetadas que de la madre del negro(el hit del film), es que nunca pierden su esencia. Casi al final cuando Robins tiene que hacer un acto de desprendimiento para con su amigo, con el que vivio muchas aventuras, decide salvar su pellejo y salvar su vida burguesa, mientras el otro volvia a la pobreza. No les voy a contar el final. Aunque a nadie le importe, no lo voy a contar. Es lo menos que puedo hacer por una peli que me salvo del tedio del viernes a la noche. Si la agarra en el cable, veala señora, es diversión asegurada. A, otra cosa, no soy racista, no me acuerdo el nombre del negro nomás. Eso.